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lunes, 11 de febrero de 2013

Gestión de Proyectos III: preparación del proyecto


Esta es sin duda la fase más importante del proyecto. Cualquier mínimo error o aspecto no considerado nos puede alejar de nuestro objetivo. Para empezar, necesitamos saber qué categoría vamos a estudiar y qué personas tenemos que implicar. Cuanto antes informemos a la gente, tanto mejor, ya que ellos enriquecerán nuestro proyecto con diferentes puntos de vista. En la imagen de la izquierda vemos una definición muy similar a la que vimos en el artículo en el que hablábamos sobre las fases del proyecto (de hecho, la anterior se basa en ésta).
La de la derecha nos indica qué personas, países o fábricas vamos a tratar. Esto dará una imagen tanto a la dirección de lo que queremos hacer como servirá a los proveedores para saber la relevancia del proyecto, priorizarlo dentro de sus planes de venta y obtener así un apoyo adecuado. Obviamente, necesitamos definir cuándo los diferentes sponsors tendrán un papel diferente, a saber: informado (sólo tenemos que tenerlos informados), pasivo (no necesitan estar involucrados en nada) o activos (cuando los necesitamos a nuestro lado trabajando codo con codo). Esta planificación también es buena que la compartamos con ellos.
Otro estudio que necesitamos preparar es un mapa de gasto (spend map, como vemos a la derecha). Detengámonos un segundo en él: el mapa de gasto, así como la evaluación de los proveedores nos servirá para dos cosas fundamentales. La primera, para priorizar dentro de nuestro proyecto en aquellos gastos mayores que servirán de aliciente para nuestro proveedor y para obtener ahorros significativos a corto plazo para nuestra empresa. El segundo aspecto es que, con un buen estudio de nuestros proveedores, así como un spend map, podremos identificar tanto a nuestro partner como a nuestro challenger. Ahora se puede ver que un trabajo previo ahorra mucho trabajo después. La definición de todos estos aspectos nos servirá para poder preparar la negociación con los proveedores, la cual empezará muy pronto.
El comprador puede sentirse tentado en este momento de lanzarse a la negociación con esto, pero se encontrará con un problema: los proveedores conocen el mercado mucho mejor que él. Por lo tanto, necesitamos estudiar el mercado, qué factores influyen en el precio y, sobre todo, definir el coste total. Sólo cuando hayamos hecho un análisis del coste total podemos establecer unos objetivos respetables para el proceso.
¿Hora de lanzarse a la piscina? No, un poco de paciencia porque no conocemos bien nuestra casa. Necesitamos hacer un análisis de la situación de la empresa con el respecto al mercado, qué aspectos debemos mejorar y qué fortalezas podemos aprovechar. Hay muchos análisis al respecto, pero yo aconsejaría el más sencillo: el SWOT (strengths, weaknesses, opportunities, threats). Más adelante quizá dediquemos más tiempo a este tipo de análisis, pero como introducción (muy breve y genérica) decir que las fortalezas (strengths) son aspectos internos de la empresa que nos hacen fuerte en el mercado; las debilidades (weaknesses) son justamente lo contrario: aspectos internos que debemos ocultar y reducir. Las oportunidades son las que nos ofrece el mismo mercado y las amenazas (threats) son también las que nos inquieta en el mercado. El objetivo nuestro sería hacer un análisis al principio del proyecto y buscar soluciones para convertir las debilidades en fortalezas usando las oportunidades y las amenazas en oportunidades mediante nuestra fortaleza. A los doce meses o después de la puesta en marcha del proyecto (lo que ocurra antes) deberíamos volver a hacer el estudio y observar la evolución. Las conclusiones de este análisis deben formar una parte muy importante de los objetivos que busquemos.
Con todo lo arriba expuesto, ya habremos cimentado nuestro proyecto de forma sólida y real, nuestros obejtivos son realistas y, sobre todo, sabremos dónde estamos, dónde queremos ir, cómo queremos hacerlo y a quién necesitamos. Pasamos a la siguiente fase.

lunes, 4 de febrero de 2013

Tipos de relaciones con proveedores II: partnership

Enlazamos en este artículo dos anteriores: el primero, cuando nos introducíamos en los tipos de relaciones con proveedores y el segundo cuando empezábamos a tantear ese juguetito llamado total cost. La mayor parte de las preguntas que me han llegado tratan sobre el partenariado (anglicismo de partnership que traduciríamos como compañerismo), hasta dónde debemos confiar, cómo debemos evaluar al parner y, sobre todo, qué información debemos compartir con él. El contratipo, el challenger, lo podéis consultar en otro artículo.
Vaya por delante que muchas empresas tienen políticas claras en cuanto a lo que se refiere duración máxima de contratos, información que podemos compartir, etc. El primer paso que debemos dar es informarnos ya sea en el departamento de personal o legal sobre este tema. Una vez hecho eso, podéis comparar con lo que yo a continuación detallo para adaptarlo a vuestro caso:
1. Qué es un partner y cómo elegirlo: un partner es una empresa con la que vamos a desarrollar una relación de confianza de beneficio mutuo para ambas empresas. Lo primero que debemos hacer es saber qué esperamos de él. En la imagen que podemos ver a la izquierda  observamos la definición de un partner de carretillas a nivel mundial (el ámbito en el que se va a mover es importantísimo). La evaluación que describí en el artículo sobre relaciones con proveedores puede adaptarse a nuestra descripción de un partner, evaluar los diferentes proveedores que tenemos a disposición y optar por el que mejor salga parado de la misma. El partnership, como toda relación, es un ser vivo que se desarrolla, así que podemos elegir la empresa que tenga una puntuación media pero nos dé la sensación que se va a adaptar más y tiene más potencial. El comprador, a diferencia de trabajadores de otros departamentos, debe saber que la vida no es una hoja excel.
2. Qué información debemos compartir con nuestro partner: si lo que queremos es ahorrar, deberemos mostrar nuestros costes (¡no simplemente los precios de la competencia, así que revisa el artículo de total cost!) y cómo los medimos; si es una mejora de calidad, entonces tendremos que enseñarles qué problemas tenemos y cómo los estudiamos. En definitiva, aquella información que con buena voluntad sirva para mejorar la situación actual. A esto yo le suelo llamar política de libros abiertos, puesto que el proveedor nos enseñará sus costes, los factores que influyen en los mismos y cómo podemos trabajar juntos para reducirlos si, por ejemplo, hablamos de coste.
3. Evaluación del partner: conviene reflejar la relación en un contrato marco entre el proveedor y nosotros. En dicho contrato necesitamos reflejar los KPIs (Key Performance Index), es decir, los objetivos que ambas partes nos marcamos, cómo los medimos y qué importancia tienen.

No quiero extenderme más en este punto, si bien espero haber respondido a casi todas las cuestiones que se me han planteado en la última semana y, sobre todo, haber despertado la curiosidad de todos.